La crisis de salud en Cúcuta vuelve a encender las alarmas. Entre el 1 de agosto y el 5 de septiembre de 2026, 48 pacientes fallecieron mientras esperaban ser trasladados desde el Hospital Universitario Erasmo Meoz a otras instituciones para continuar con atención especializada.
El panorama es aún más preocupante: 237 pacientes permanecían esperando un traslado, según el informe conocido por este medio.
Las cifras revelan una situación especialmente crítica. Nueva EPS registra 113 pacientes en espera y 23 fallecimientos; el Instituto Departamental de Salud, 53 pacientes y 10 muertes; mientras Coosalud reporta 11 pacientes esperando traslado y 5 fallecimientos.
Ante este escenario, las directivas del HUEM hicieron un llamado urgente al Gobierno Nacional, al Ministerio de Salud, a la Superintendencia de Salud y a los organismos de control para que intervengan.
La pregunta es inevitable: ¿cuántas vidas más tendrán que perderse mientras un paciente espera una atención que el sistema debería garantizar?
Lo ocurrido en el Erasmo Meoz no puede convertirse en una cifra más. Cuando esperar un traslado puede significar esperar la muerte, el problema ya no es solo administrativo: es una crisis que exige respuestas.

