En un paso histórico para la protección de los seres más silenciosos de nuestra sociedad, la Cámara de Representantes de Colombia aprobó por unanimidad la Ley Ángel, una normativa que promete endurecer las sanciones contra el maltrato animal. Este 25 de febrero de 2025, el proyecto culminó su último debate en el Congreso y ahora espera la sanción presidencial para convertirse en ley. En «El Silencioso» te contamos qué significa este avance y por qué resuena como un grito de esperanza para los animales del país.
Un homenaje a Ángel, el símbolo de la resistencia
La Ley Ángel lleva el nombre de un perro que conmovió a Colombia tras ser brutalmente despellejado vivo en 2021, en Saboyá, Boyacá. Rescatado por la asociación «Mi mejor amigo», Ángel sobrevivió con graves secuelas gracias a múltiples cirugías, pero falleció el pasado 18 de febrero, apenas días antes de esta aprobación. Su historia no solo inspiró esta ley, sino que puso en evidencia la urgencia de actualizar las normas de protección animal, dejando un legado que busca justicia para quienes no tienen voz.
Sanciones más duras: el fin de la impunidad
Con esta nueva legislación, Colombia da un salto hacia adelante en la lucha contra la crueldad animal. La Ley Ángel actualiza el procedimiento sancionatorio de la Ley 84 de 1989, introduciendo penas más severas: hasta 42 meses de prisión por lesiones graves y hasta 56 meses por causar la muerte de un animal. Además, se establecen multas de entre 15 y 30 salarios mínimos para casos graves, asegurando que los responsables enfrenten consecuencias reales. Este enfoque busca cerrar los vacíos legales que han permitido la impunidad en miles de casos.
Una apuesta por la sensibilización y la acción
Más allá de las sanciones, la Ley Ángel propone un cambio cultural. Incluye la creación de la Ruta Nacional de Atención al Maltrato Animal para garantizar respuestas rápidas y efectivas a las denuncias, así como programas de sensibilización ciudadana y capacitación obligatoria para jueces, fiscales e inspectores de policía. Estas medidas reflejan un compromiso integral: castigar a los agresores y prevenir futuros actos de violencia contra los animales.
El último paso: la firma presidencial
Tras su aprobación unánime en la Cámara, el proyecto ahora está en manos del presidente de la República. Su sanción marcará un hito en la legislación colombiana, consolidando un marco legal más robusto para proteger a los animales. Organizaciones animalistas y ciudadanos celebran este avance, pero también hacen un llamado a las autoridades para que, una vez promulgada, la ley se implemente con rigor en todo el país.
En «El Silencioso» seguiremos atentos a esta historia que, como el aullido de Ángel, resuena en el corazón de quienes creen en un mundo más justo para todos los seres vivos. Porque donde hay silencio, también puede haber un eco de cambio.

