Lo que debía ser una temporada de descanso, reflexión y reencuentro familiar terminó convirtiéndose, una vez más, en un preocupante reflejo de la crisis de seguridad vial en Colombia. Durante esta Semana Santa, al menos 72 personas perdieron la vida y más de 300 resultaron heridas en accidentes de tránsito registrados en distintas regiones del país.
Las cifras, entregadas por las autoridades, no solo alarman: evidencian una realidad que se repite año tras año sin mayores cambios. Cerca de 240 siniestros viales ocurrieron en medio del masivo desplazamiento de vehículos, en una de las temporadas con mayor movilidad del calendario.
El alto flujo vehicular fue determinante. Más de 9 millones de vehículos circularon por las principales vías del país, y el llamado “plan retorno” volvió a poner en evidencia la falta de preparación estructural para enfrentar estos picos de tráfico. Las carreteras colapsadas, sumadas a la presión por llegar rápido a casa, crearon el escenario perfecto para la tragedia.
Pero más allá de los números fríos, el drama es profundamente humano: familias destruidas, proyectos de vida interrumpidos y comunidades enteras marcadas por pérdidas irreparables. Lo más crítico es que muchas de estas tragedias no son inevitables.
Las causas siguen siendo las mismas de siempre: exceso de velocidad, imprudencia al volante y fallas mecánicas. Factores conocidos, advertidos y, aun así, ignorados sistemáticamente. Esto plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿hasta qué punto la responsabilidad recae únicamente en los conductores y no también en la falta de controles más efectivos, educación vial contundente y vías en mejores condiciones?
El balance de esta Semana Santa deja algo más que luto. Deja en evidencia que la seguridad vial en Colombia sigue siendo una deuda pendiente, una problemática que no se resuelve con campañas temporales ni operativos de temporada, sino con acciones estructurales y sostenidas.
Porque mientras no haya cambios reales, cada temporada alta seguirá contando la misma historia: la de un país que no logra frenar la tragedia en sus carreteras.

