La verdad sigue incomodando, y esta vez lo hace con cifras que vuelven a sacudir al país. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) actualizó el número de víctimas de los llamados “falsos positivos”, elevándolo a 7.837 casos, muy por encima de los 6.402 que durante años se mantuvieron como referencia oficial.
El ajuste no es menor: son 1.435 víctimas más, una diferencia que no solo amplía la dimensión de uno de los episodios más graves del conflicto armado, sino que también cuestiona cuánto de la verdad aún permanece oculto. La actualización responde a una revisión más amplia de información, en la que la JEP extendió su análisis entre 1990 y 2016, cruzando bases de datos, testimonios y registros que antes no habían sido incluidos.
Los llamados “falsos positivos” hacen referencia a ejecuciones extrajudiciales, en las que civiles muchos jóvenes y en condiciones vulnerables fueron asesinados y posteriormente presentados como bajas en combate por integrantes de la fuerza pública. Según múltiples investigaciones, estos crímenes respondieron a la presión por mostrar resultados operacionales en medio de la guerra.
Estos hechos son investigados en el Caso 03 de la JEP, uno de los procesos más sensibles del sistema de justicia transicional surgido tras el acuerdo de paz. Allí, varios exmilitares han reconocido su responsabilidad, mientras las víctimas siguen reclamando algo que aún parece incompleto: verdad plena, justicia efectiva y reparación.
Sin embargo, el dato más inquietante no está solo en el aumento de la cifra, sino en la advertencia que hace la propia JEP: el número no es definitivo. Es decir, podría seguir creciendo a medida que avanzan las investigaciones y emergen nuevos casos.
El país vuelve así a enfrentarse a una realidad que no termina de asimilar. Cada cifra no es solo un número, sino una historia truncada, una familia marcada y una deuda pendiente del Estado. Porque si algo deja claro esta actualización, es que la historia de los falsos positivos en Colombia aún no está completamente contada.

