Los conductores colombianos están a punto de enfrentar uno de los cambios más drásticos en materia de tránsito de los últimos años. La plenaria del Senado aprobó en último debate el proyecto de ley que implementa la licencia de conducción por puntos, un sistema que busca sancionar con mayor severidad a quienes reincidan en infracciones viales.
La iniciativa establece que cada conductor contará con un número determinado de puntos que irá perdiendo a medida que cometa faltas de tránsito. Una vez el saldo llegue a cero, la licencia será cancelada, obligando al infractor a cumplir una serie de requisitos para recuperarla.
Según el texto aprobado, los conductores particulares iniciarían con 25 puntos, mientras que los conductores de servicio público, transporte especial, mixto y de carga comenzarían con 40. Las infracciones más graves implicarán mayores descuentos, aumentando el riesgo de perder el derecho a conducir.
Aunque el Gobierno y los promotores de la propuesta defienden la medida como una herramienta para reducir la accidentalidad y fomentar una cultura vial más responsable, sectores críticos advierten que el éxito del sistema dependerá de la transparencia en los controles, la correcta aplicación de las sanciones y el fortalecimiento de la educación vial.
El proyecto también contempla la recuperación de puntos mediante capacitaciones y cursos de seguridad vial, una estrategia que busca complementar las sanciones económicas con procesos pedagógicos.
Ahora la iniciativa queda a la espera de los trámites finales para convertirse en ley. De entrar en vigencia, Colombia se sumará a otros países que utilizan este modelo para retirar de las vías a los conductores que acumulan infracciones de manera reiterada.

