Un caso que marca un antes y un después en la legislación colombiana contra el maltrato animal acaba de llegar a los tribunales. En Santander, un hombre fue enviado a prisión preventiva tras ser procesado por el presunto delito de acceso carnal agravado contra un animal, convirtiéndose, según la información conocida del caso, en el primer hombre en Colombia en enfrentar una medida de este tipo por este delito.
La decisión fue tomada por una juez de control de garantías, quien consideró que el procesado representa un riesgo y ordenó su reclusión mientras avanza el proceso penal. La investigación estuvo a cargo de la Fiscalía General de la Nación, con participación del Grupo Especial para la Lucha contra el Maltrato Animal (GELMA).
El caso pone a prueba el alcance de una nueva legislación que busca cerrar un vacío que durante años permitió que hechos de violencia sexual contra animales quedaran sin una respuesta penal proporcional.
La denominada Ley No Más Zoofilia, Ley 2627 de 2026, establece penas que pueden alcanzar hasta 140 meses de prisión, es decir, más de 11 años, con agravantes cuando los hechos ocurren en espacios públicos, en presencia de menores de edad o cuando son registrados con fines pornográficos.
Más allá del impacto de la captura y la decisión judicial, el mensaje es claro: el maltrato animal dejó de ser visto únicamente como un asunto menor o de protección administrativa y empieza a tener consecuencias penales más severas.
Ahora será la justicia la encargada de determinar la responsabilidad del procesado. Mientras tanto, el caso se convierte en el primer gran examen para una legislación que promete poner fin a la impunidad frente a una de las formas más repudiables de violencia contra los animales.

