A pocas horas del inicio de la Copa del Mundo de 2026, el torneo ya enfrenta una ola de críticas que amenaza con opacar la fiesta del fútbol. Lo que la FIFA presenta como el Mundial más grande de la historia, para muchos aficionados ya es el más polémico de los últimos años.
Uno de los hechos que más controversia ha generado es la deportación del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, quien aseguró contar con la documentación necesaria para participar en el certamen, pero fue retenido e impedido de ingresar a Estados Unidos.
A esto se suman las dificultades que ha enfrentado la selección de Irán para permanecer en territorio estadounidense, así como denuncias por estrictos controles migratorios contra personas vinculadas al torneo, lo que ha alimentado el debate sobre la influencia de la política en un evento que debería unir al mundo a través del deporte.
El descontento también golpea el bolsillo de los aficionados. Diversos reportes indican que algunas entradas alcanzan precios superiores a los 30.000 dólares, convirtiendo la experiencia mundialista en un lujo cada vez más lejano para el hincha común.
Además, la preocupación por la seguridad ha cobrado fuerza tras los recientes episodios de violencia registrados en distintas ciudades de Estados Unidos.
Con 48 selecciones y 104 partidos repartidos entre Estados Unidos, México y Canadá, el Mundial 2026 promete hacer historia. Sin embargo, antes de que ruede el balón, ya está marcado por cuestionamientos que ponen en duda si será recordado por el fútbol o por las polémicas que lo rodearon desde el comienzo.

