Lo que comenzó como una noche de celebración entre amigos terminó en tragedia para María José Ardila, una joven de 23 años que hoy lucha por su vida en una unidad de cuidados intensivos (UCI) de la capital vallecaucana.
De acuerdo con su familia, los hechos ocurrieron el pasado fin de semana en una discoteca del sur de Cali, donde la joven participó en un “reto con tragos” promovido por el establecimiento. El desafío consistía en ingerir varias bebidas alcohólicas en un corto periodo de tiempo, una práctica que, según testigos, era presentada como un juego entre los asistentes.
El padre de María José relató que el reto incluía consumir seis rondas de licor en un tiempo determinado. Entre las pruebas, la joven debía beber un “cucaracho” en cinco segundos, tomar varios shots de diferentes tipos de licor, una cerveza completa sin pausas, y resistir 13 segundos tomando aguardiente sin derramar una gota, además de consumir ocho tragos más con pitillo.
En medio del juego, la joven habría expresado que uno de los tragos sabía “horrible” y, segundos después, se desplomó. Testigos indicaron que comenzó a vomitar y sufrió una broncoaspiración, lo que derivó en un paro cardiorrespiratorio que se prolongó por 17 minutos y provocó un edema cerebral.
El padre de la víctima denunció que el establecimiento no contaba con personal médico ni ambulancia disponible, lo que habría retrasado la atención de emergencia. María José fue trasladada a un centro asistencial donde permanece intubada y con pronóstico reservado.
El caso ha generado una ola de indignación en redes sociales y ha reavivado el debate sobre los riesgos de los llamados “retos” con alcohol que algunos bares y discotecas promueven como parte de sus actividades recreativas. Expertos advierten que la ausencia de controles y medidas de seguridad puede poner en riesgo la vida de los asistentes.
Familiares y amigos de María José piden que las autoridades investiguen al establecimiento y que se regulen este tipo de prácticas, que han cobrado gran popularidad entre jóvenes en distintas ciudades del país.
Mientras tanto, la comunidad caleña se mantiene a la espera de la evolución de la joven, cuya situación médica continúa siendo crítica.

