El eterno debate sobre si la arepa es colombiana o venezolana tiene una respuesta que va más allá de las fronteras nacionales: se trata de un alimento ancestral precolombino que nació hace miles de años en la región que hoy comparten ambos países.
Evidencia arqueológica y cronológica
- En Colombia, los primeros indicios del cultivo de maíz datan de hace aproximadamente 3.000 años.
- En Venezuela, registros arqueológicos indican presencia de maíz unos 2.800 años atrás .
- Esto implica que la preparación de discos de maíz (como las arepas) ocurrió casi simultáneamente en ambas regiones, mucho antes de la existencia de fronteras nacionales.
Etimología e historia temprana
- El término “arepa” proviene del vocablo indígena cumanagoto “erepa”, usado en lo que hoy es el estado Sucre (Venezuela) para referirse a la torta de maíz.
- Sin embargo, esto refleja un origen lingüístico regional, no una invención exclusiva. En efecto, la antropóloga Ocarina Castillo advierte que se trató de un fonema local adoptado por los colonizadores.
- Cronistas europeos ya documentaban el uso de arepas tanto en el Orinoco (Venezuela) como en Cartagena de Indias (Colombia) en los siglos XVI y XVII .
Variedades y consumo actual
- En Colombia existen alrededor de 75 variedades de arepa (choclo, paisa, boyacense, frita, de huevo, etc.), y se calcula que el 73 % de los colombianos la consume habitualmente en el desayuno; un 80 % asegura saber prepararla.
- En Venezuela, la arepa fue declarada en 2019 Patrimonio Cultural Inmaterial, con especial énfasis en la arepa rellena (reina pepiada, pelúa, sifrina).
- La introducción de harina de maíz precocido (como Harina P.A.N.) en la década de 1960 modernizó la preparación en Venezuela y, posteriormente, también en Colombia.
- No nació en un solo país: las evidencias arqueológicas muestran que la arepa es un alimento indígena común en ambas regiones hace milenios, sin relación con los estados modernos.
- El término “arepa” tiene raíz venezolana, pero la preparación es ancestral y compartida.
- Hoy tiene identidades culinarias distintas: en Colombia es acompañamiento, con gran variedad regional; en Venezuela, reina como plato principal, especialmente rellena.
- Los estudios antropológicos y gastronómicos coinciden: no se puede atribuir la autoría a un solo país, sino valorarla como patrimonio cultural compartido de la América tropical .
La pregunta «¿de quién es la arepa?» pierde relevancia frente a lo que realmente importa: celebrar su origen común y la riqueza cultural que expresan las variaciones regionales. Pactar una patria para un alimento que nace antes de las naciones es simplificar nuestra historia colectiva. La arepa, en definitiva, pertenece a todos los pueblos que comparten su sabor, tradición y memoria.

