La Superintendencia de Industria y Comercio volvió a poner en la lupa a Rappi y esta vez no fue con advertencias. La entidad impuso una sanción de $4.003.566.000 pesos, tras concluir que la plataforma ha incumplido de manera reiterada los derechos básicos de los consumidores.
El expediente no deja bien parada a la compañía. Según la SIC, los problemas no son aislados ni recientes: entregas incompletas, cobros sin autorización, publicidad engañosa sobre tiempos de entrega, promociones poco claras y deficiencias en la atención de quejas hacen parte de un patrón que, más que errores, parece una práctica sistemática.
A esto se suman cláusulas abusivas y falta de transparencia en los precios, elementos que refuerzan una conclusión preocupante: la experiencia del usuario ha estado lejos de los estándares que exige la ley.
Pero lo más grave no es la lista de fallas, sino su repetición. No es la primera vez que Rappi enfrenta sanciones por hechos similares. En los últimos cinco años ya había sido castigada al menos en dos ocasiones, lo que convierte esta nueva multa en una señal de reincidencia que terminó pesando en el monto final.
La decisión de la SIC no solo busca castigar, sino enviar un mensaje claro en medio del crecimiento acelerado de las plataformas digitales: la innovación no puede estar por encima de los derechos del consumidor.
Mientras tanto, la pregunta queda en el aire:
¿aprenderá Rappi de esta nueva sanción o seguirá normalizando fallas que afectan directamente la confianza de millones de usuarios?
Por ahora, la pelota está en su cancha. Y la paciencia de los usuarios, cada vez más cerca de agotarse.

