La región del Catatumbo fue uno de los temas centrales en la reunión privada que sostuvo el presidente de Colombia, Gustavo Petro, con el papa León XIV en el Vaticano. El encuentro, que duró más de dos horas, abordó asuntos cruciales para Colombia como la paz, la migración, la seguridad y la situación humanitaria en esa zona del país.
Durante la conversación a puerta cerrada entre el mandatario y el sumo pontífice, Petro hizo énfasis en la violencia que vive el Catatumbo, especialmente por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN), al que acusó de haber traicionado sus principios revolucionarios.
“El segundo tema es que el ELN viene a cometer una masacre. Se le olvidó que sacerdotes católicos dirigieron sus filas, que hubo una teoría del amor eficaz, que no es más que el amor a los pobres. Hoy están matando a los pobres, cien campesinos del Catatumbo, solo porque cambiaron las banderas del cambio por las de los traquetos mexicanos”, expresó Petro en un video publicado por medios institucionales.
El presidente también señaló que, pese a la gravedad de los hechos, aún existe una posibilidad de reconciliación:
“Aunque suene duro, hay una segunda oportunidad”.
En una segunda parte del encuentro, el presidente estuvo acompañado por la canciller Laura Sarabia y el cuerpo diplomático colombiano acreditado ante la Santa Sede. Allí, extendió una invitación formal al papa León XIV para visitar Colombia y participar activamente en los esfuerzos de paz.
Petro sugirió incluso que el Vaticano podría ser una sede alternativa para futuras negociaciones con el ELN, actualmente desarrolladas en Cuba y Venezuela. Agradeció a ambos países por su papel en estos procesos, pero planteó una nueva posibilidad:
“Puede ser una ingenuidad mía, bajo la creencia de que el espíritu del amor eficaz cubra la codicia y nos lleve a la paz”, afirmó.
El Catatumbo, una de las regiones más golpeadas por la violencia en Colombia, vuelve así a posicionarse en el centro de las discusiones internacionales sobre la paz y los derechos humanos, esta vez desde el corazón del Vaticano.

