Francia Márquez está a horas de dejar la Vicepresidencia y, mientras prepara su salida, en redes sociales también comenzó otro capítulo: el de quienes reivindican su paso por el Gobierno y la presentan como una de las figuras más importantes de la administración Petro.
Márquez se despidió agradeciendo a los colombianos por haberle permitido “gobernar este país” y dejó su retrato en la Casa de Nariño, un gesto simbólico que generó todo tipo de reacciones.
Pero más allá de las publicaciones en redes, su gestión deja un balance bastante más complejo. Llegó como una de las grandes apuestas del llamado Gobierno del Cambio, pero su paso por el Ministerio de Igualdad estuvo acompañado de cuestionamientos por sus resultados, ejecución y efectividad.
A esto se sumaron las diferencias con Gustavo Petro y las tensiones dentro del propio Gobierno, que terminaron marcando buena parte de su último tramo en el poder.
Para sus defensores, Márquez abrió camino y representó a sectores históricamente excluidos. Para sus críticos, las promesas fueron mucho más grandes que los resultados.
Así que queda la pregunta: ¿realmente fue la mejor vicepresidenta o las redes están escribiendo una versión más amable de su historia?
El retrato ya quedó en la Casa de Nariño. El verdadero balance, sin embargo, no cabe en una pared.

