La pregunta que resuena tras los últimos acontecimientos en Bucaramanga es inquietante: ¿quién nos cuida cuando quienes deben proteger son señalados de delinquir? El subintendente Richard José Sierra Bravo fue enviado a prisión tras ser imputado por su presunta participación en el intento de robo a una joyería que terminó con la muerte del intendente jefe Fredy Francisco Leal Briceño, un uniformado con amplia experiencia en operaciones encubiertas.
Un juez de control de garantías impuso medida de aseguramiento en establecimiento carcelario al subintendente Sierra Bravo, quien enfrenta cargos por homicidio agravado, cohecho propio, tentativa de hurto calificado y agravado, y tráfico o porte de armas de fuego.
El uniformado no aceptó los cargos.
De acuerdo con la Fiscalía, las pruebas recolectadas revelan que Sierra Bravo habría realizado labores de vigilancia desde octubre, identificando la joyería que sería objeto del atraco. Incluso, habría recibido un teléfono suministrado por los delincuentes para coordinar, mediante una llamada grupal, el ingreso al local y señalar el momento exacto para ejecutar el robo. Una hipótesis adicional sostiene que habría negociado recibir el 30 % del botín.
La participación del subintendente habría sido clave: su alerta habría dado inicio a la acción criminal que terminó con la muerte del intendente Leal Briceño, quien trató de frustrar el asalto.
Todo ocurrió el 29 de noviembre en el Centro Comercial Cuarta Etapa. La Sijin había recibido información de inteligencia que advertía sobre un posible atraco, por lo que envió agentes encubiertos. Entre ellos estaba el intendente jefe Leal Briceño.
Al llegar, los investigadores detectaron a varios hombres armados dentro y fuera de la joyería. Los delincuentes, al notar la presencia policial, dispararon.
Un proyectil impactó al intendente Leal, quien murió poco después a causa de la gravedad de sus heridas.
La balacera generó pánico entre los visitantes del centro comercial, que buscaron refugio mientras grababan con sus celulares el cruce de disparos. En la confrontación, tres asaltantes resultaron heridos y uno fue abatido. Las cámaras de seguridad del local registraron toda la escena.
Entre los detenidos se encuentran Adrianis Esther González Garavito (27), Antonio José Felipe Lanchez (50), Karina Michellys Criado Pumarejo (27), Jhony José Rodríguez Castillo (27, venezolano), Orlando José Cabrera Méndez (54) y el subintendente Sierra Bravo.
Las autoridades aseguran que aún faltan más integrantes de la banda conocida como ‘Los Costeños’ por capturar.
Durante las audiencias contra los primeros cinco imputados, la Fiscalía ya había señalado la posible infiltración de uniformados en la estructura criminal.
“Estaban varios policías inmersos… a uno de ellos lo nombraron con el apellido Sierra y, al parecer, trabajaba cerca o tendría jurisdicción en inmediaciones del centro comercial, y les avisaría todo lo que informaran por radio”, afirmó el fiscal del caso.
El comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, brigadier general William Quintero, confirmó que Sierra Bravo llevaba apenas tres meses en esta unidad y aseguró que no habrá tolerancia con hechos de esta naturaleza.
“A todo uniformado que transgreda, se le aplicará todo el peso de la ley”, afirmó.
Sin embargo, más allá de los pronunciamientos institucionales, el caso abre un debate urgente sobre la corrupción interna, la infiltración de bandas criminales en la Fuerza Pública y la vulnerabilidad de los propios operativos policiales cuando quienes deben informar, proteger y reaccionar terminan del lado del crimen.
Este martes 9 de diciembre se reanudarán las audiencias contra los otros cinco capturados, mientras el país sigue preguntándose con desconfianza y dolor cómo recuperar la seguridad cuando la traición viene desde adentro.

