La extradición de Geovany Andrés Rojas, alias ‘Araña’, terminó convertida en un nuevo pulso político entre el expresidente Gustavo Petro y el actual mandatario Abelardo de la Espriella.
Rojas, señalado como cabecilla de los Comandos de la Frontera y requerido por Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico, fue extraditado el pasado 25 de septiembre. El procedimiento tuvo un ingrediente poco habitual: De la Espriella estuvo presente en la entrega del detenido a las autoridades estadounidenses.
La escena provocó la reacción de Petro, quien cuestionó la exposición pública del procedimiento y recordó que durante su Gobierno también se realizaron numerosas extradiciones sin que, según afirmó, fueran convertidas en actos públicos. El expresidente además lanzó un duro señalamiento contra De la Espriella al relacionarlo con narcotraficantes, una acusación que corresponde a la posición de Petro y que no debe confundirse con un hecho establecido.
El trasfondo de la disputa está en el papel que ‘Araña’ tuvo durante el anterior proceso de negociación. Rojas había sido designado como gestor de paz mientras avanzaban los diálogos con los Comandos de la Frontera, pese a que Estados Unidos lo requería por delitos relacionados con narcotráfico.
Petro sostiene que la suspensión temporal de la extradición respondía a la intención de permitir que avanzara el proceso de paz, reducir la violencia en Putumayo y facilitar el desmantelamiento de la estructura criminal.
De la Espriella, en cambio, defendió la decisión de reactivar la extradición y afirmó que ‘Araña’ “no era gestor de paz, era un criminal al que Petro le puso un disfraz”. El mandatario también sostuvo que su Gobierno no permitirá que Colombia sea utilizada como refugio para narcotraficantes.

