El drama del reclutamiento de niños, niñas y adolescentes vuelve a encender las alarmas en el Catatumbo. La organización Madres del Catatumbo por la Paz asegura que durante 2026 se han registrado al menos 11 casos, de los cuales seis corresponderían a menores de 16 años en el municipio de Tibú.
La denuncia fue realizada por su presidenta, Carmen García, quien lanzó un llamado a los grupos armados para que cesen la vinculación de menores al conflicto y reclamó protección para las familias campesinas.
“No nos sigan entregando a nuestros hijos muertos”, manifestó García.
La preocupación no es aislada. La Defensoría del Pueblo ha advertido que el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes continúa siendo una de las principales afectaciones humanitarias en el Catatumbo, en medio de la confrontación entre estructuras armadas ilegales.
Y mientras las cifras oficiales pueden no reflejar toda la dimensión del problema por el temor de las familias a denunciar, las comunidades siguen poniendo rostro y nombre a una tragedia que parece repetirse.
“Al reclutar un niño le arrebatan los sueños, lo matan en vida, pero también matan a su familia”, expresó la líder social, quien pidió la devolución de los menores que estarían en poder de grupos armados.
La gravedad de la situación quedó nuevamente expuesta esta semana con la denuncia sobre Mónica Liseth Beltrán, una niña de 13 años que habría sido reclutada en abril en Tibú y posteriormente asesinada, según denunciaron familiares y organizaciones de víctimas.
El Catatumbo sigue preguntando: ¿cuántos niños más tendrán que ser arrebatados de sus familias para que la guerra deje de tenerlos como víctimas?

