Lo que debía ser un proceso de reclusión bajo estrictos controles terminó desatando una nueva controversia. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario abrió una investigación formal tras detectar presuntas irregularidades en la permanencia de la influenciadora Daneidy Barrera Rojas en un centro de detención en Bogotá.
De acuerdo con la entidad, los hallazgos no serían menores. Se habla de posibles privilegios indebidos, fallas disciplinarias y comportamientos que habrían vulnerado los protocolos internos. Entre las situaciones que encendieron las alertas están el presunto uso de celulares dentro del recinto, actitudes desafiantes frente a los controles y alteraciones en la convivencia.
El caso tomó mayor relevancia tras conocerse un hecho que genera fuertes cuestionamientos: la presencia de un vehículo dentro del centro de reclusión. Según versiones preliminares, Barrera Rojas fue encontrada en un automóvil tipo Mini Cooper de color morado, estacionado en un espacio no autorizado. La influenciadora aseguró que el vehículo era de su propiedad y que lo había llevado como un regalo.
Ante este panorama, el Inpec anunció no solo la investigación contra la interna, sino también contra el personal de custodia, con el fin de establecer si hubo omisiones o complicidad en el ingreso de elementos prohibidos.
Desde la dirección de la entidad se advirtió que podrían tomarse medidas correctivas, entre ellas el traslado de la influenciadora a la Cárcel El Buen Pastor, en caso de confirmarse las irregularidades.
Este episodio se suma a la trayectoria judicial de Barrera Rojas, condenada en 2019 por actos de vandalismo contra el sistema TransMilenio. Desde entonces, su paso por prisión ha estado rodeado de polémicas que ahora vuelven a poner en entredicho los controles del sistema penitenciario.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso deja una inquietud de fondo: si se trató de un trato preferencial o de fallas estructurales en la vigilancia dentro de los centros de reclusión del país.

