La violencia volvió a golpear a la población civil en el Catatumbo. Esta vez, un ataque con dron contra una vivienda campesina en zona rural de Tibú dejó un niño de 10 años muerto y al menos cinco personas heridas, entre ellas un menor de apenas 2 años.
Según los reportes preliminares, el artefacto impactó la casa donde se encontraba una familia, evidenciando una vez más que quienes terminan pagando las consecuencias de la confrontación armada no son los combatientes, sino los habitantes que intentan sobrevivir en medio de la guerra.
Entre los lesionados figuran un adolescente de 17 años, dos mujeres y un hombre adulto, algunos con heridas de consideración. Mientras las autoridades investigan lo ocurrido para establecer responsabilidades, crece la preocupación por el uso de nuevas formas de ataque en una región donde la violencia parece evolucionar más rápido que las soluciones del Estado.

