Por: Iván Gallo
Es inevitable no pensar mal de Roy, sobre todo cuando en una entrevista con Julio Sánchez Cristo afirmó que, si él sacaba 1.500.000 votos en la consulta del Frente por la vida, Iván Cepeda tendría que arrodillarse ante él y apegarse a sus designios. Casi tan grave como el golpe del CNE, Cepeda va a tener que lidiar a este camaleón político. Así que sería muy bueno recordar por qué es conocido este señor en la política colombiana.
Cuando conocí a Roy Barreras, entendí por qué la gente que lo rodea lo define como un tipo encantador. Fue el 20 de junio de 2022, faltaban minutos para que Gustavo Petro fuera proclamado como el primer candidato de izquierda en ganar unas presidenciales en Colombia. Estábamos esperando los resultados en el Movistar Arena y Roy salió, con una chaqueta azul tipo salvavidas, a saludar a los medios. Los muchachos de Fucks News salieron a interpelarlo, a hacer el tipo de periodismo que les reporta tantos clics, y Roy, rápidamente, dejó de ser el blanco de las bromas para bombardearlos a preguntas y reventarlos de risa. Barreras ya estaba enfermo, tenía el cáncer de colon que se haría público en septiembre de ese año, pero en ese momento rezumaba salud.
Hijo de un médico caleño, Roy ejerció la medicina hasta llegar a los cuarenta años. Desde entonces ha sido uno de los operadores políticos más eficientes. Ha demostrado que no le importa el color político sino el poder del que manda. Por eso no tuvo empacho en crear, en la primera década de este siglo, el Partido de la U, en honor al entonces todopoderoso presidente Uribe, de quien fue uno de los escuderos más incisivos defendiendo su reelección. Cuando llegó Santos, mudó de piel y fue uno de los defensores acérrimos del acuerdo de paz. La relación fue tan cercana, que Roy nombró a Santos padrino de su segundo hijo.
En ese gobierno protagonizó un escándalo: fue señalado de adueñarse de la EPS Caprecom. La lucha por esa prestadora de salud llevó a la quiebra de la misma. Daniel Coronell, en una de sus columnas, lo bautizó como un Judas Iscariote de la política colombiana. Era demasiado flexible.
En la presidencia de Iván Duque se pasó a la oposición de centro. Duró 14 meses tratando de armar el centro hasta que las divisiones internas, traducidas en siete candidatos presidenciales, lo inclinaron a apoyar a Petro. Fue en enero de 2021, en plena pandemia. El lugar fue Florencia, Italia. Según ha contado Petro y el mismo Roy en varias entrevistas, la consolidación de la alianza no pudo ser más cinematográfica: ambos caminando por las empedradas calles de la cuna del Renacimiento. Allí acordaron una alianza que le garantizaría a Petro ampliar su espectro político. En las elecciones de 2018 había logrado un tope histórico para un candidato de izquierda: superar las barreras de los 8 millones de votos. Pero con Roy en sus filas estos votos se ampliaron hasta los 11 millones. Por eso, en la tarde del Movistar Arena, a Roy poco o nada le importaba que dos humoristas se burlaran de él.
Sus problemas de salud lo alejaron del gobierno. Muchos afirman que, si se hubiera mantenido como presidente del Congreso, Petro no hubiera tenido los problemas que padecen sus reformas sociales. Se fue a la embajada en Londres y desde allá le empezaron a salpicar escándalos. En enero de 2023, la Fiscalía le abrió una investigación formal sobre una red de corrupción con recursos destinados para la paz en Colombia. Ese mismo año, la Corte Suprema le abrió investigación por la supuesta entrega a dedo de un millonario contrato en el canal del Congreso. Y así, debajo de una roca, siempre le va a aparecer un nuevo escándalo, ya sea por supuesta corrupción o por sus acostumbradas traiciones. Dentro del progresismo, figuras como Gustavo Bolívar han cuestionado su vinculación con el gobierno del cambio, pero Roy siempre tendrá la calma necesaria para soltar un chascarrillo. Pocos han olvidado que, además de médico y político, este hombre es novelista, poeta y comediante. En 2022 se estrenó en el stand up ‘El culo de Antanas’, con el que empezamos este artículo. Un fracaso absoluto del que también se levantó.
Ahora espera ser presidente con los votos de la izquierda y teniendo menos del 1% de favorabilidad en las encuestas. La pregunta que nos carcome es la siguiente, ¿Qué piensa el presidente de los movimientos de este camaleón?

