Colombia está conmocionada. Dib Hadra Arciniegas, exguitarrista de la reconocida banda Doctor Krápula, fue condenado por abuso sexual a una menor de 14 años y actualmente se encuentra prófugo, según lo denunció la Fundación Yo Sí Te Creo, organización que acompaña a víctimas de violencia sexual en el país.
La historia del caso comenzó entre 2015 y 2016, cuando ocurrieron los hechos. La menor afectada, en un acto de valentía, le contó a su madre lo que estaba viviendo. La denuncia fue presentada ante las autoridades y, tras una larga batalla judicial, se logró una condena en 2020: 156 meses de prisión (equivalente a 13 años) por el delito de acto sexual con menor de 14 años, agravado por circunstancias punitivas y en concurso sucesivo.
El proceso judicial no fue fácil. Aunque desde 2017 se le imputaron cargos y fue acusado formalmente, Arciniegas utilizó diferentes estrategias legales para evitar la prisión. Su defensa presentó apelaciones, solicitudes de casación ante la Corte Suprema de Justicia e incluso una acción de tutela, todos rechazados por los tribunales.
Finalmente, en noviembre de 2024, tras agotar todas las instancias, la justicia ratificó la condena y emitió una orden de captura. Desde entonces, el paradero del músico es desconocido.
Ante la noticia, la Fundación Yo Sí Te Creo lanzó una alerta pública. En sus redes sociales compartieron la fotografía del exguitarrista y pidieron ayuda para dar con su ubicación, con el objetivo de que cumpla su condena y se haga justicia para la víctima.
El pronunciamiento de Doctor Krápula no se hizo esperar. En un mensaje claro y contundente, la agrupación expresó: «¡La niñez es sagrada!», dejando claro su rechazo a cualquier forma de violencia contra menores y su respaldo a las víctimas.
La indignación crece mientras Arciniegas continúa en fuga. El caso ha reavivado el debate sobre la lentitud de los procesos judiciales en casos de violencia sexual infantil y la necesidad de que el sistema garantice no solo condenas, sino su cumplimiento efectivo.

