Los padres de Valeria Afanador, la niña de 10 años hallada sin vida el pasado 29 de agosto en Cajicá, respondieron con firmeza luego de conocerse que el Gimnasio Campestre Los Laureles, donde estudiaba la menor, cuenta con una millonaria póliza de seguros para casos de lesiones e incluso fallecimientos de estudiantes.
El tema salió a la luz tras las declaraciones de Francisco Bernate, abogado del colegio, quien en entrevista aseguró que se trata de una póliza de la aseguradora Sura, “bastante generosa” y que “excede los nueve ceros”.
En un comunicado, los padres de Valeria rechazaron tajantemente estas afirmaciones y recordaron que ninguna cantidad de dinero podrá aliviar el dolor de la pérdida de su hija.
“La muerte de nuestra hija ha marcado nuestras vidas y las de sus hermanitos para siempre. Valeria no era una cifra, ni una suma de dinero, era una niña llena de vida, sueños, ternura y amor”, expresaron.
Asimismo, señalaron que el colegio no puede evadir su responsabilidad reduciendo la tragedia a un tema económico. “Este tipo de afirmaciones, además de ser profundamente insensibles y malintencionadas, desvían la atención de lo verdaderamente importante: la verdad, la justicia y las garantías de no repetición”, añadieron.
La familia también recalcó que su lucha es por la memoria y dignidad de Valeria, y para evitar que otra familia atraviese una situación similar.
Bernate explicó que, en caso de que se determine responsabilidad de la institución en la desaparición y muerte de la menor, la póliza cubriría la reparación económica correspondiente, y que esta es conocida por los padres de los estudiantes.
Por su parte, Julián Quintana, abogado de la familia de Valeria, fue enfático al señalar que “Valeria no se reemplaza con dinero” y que lo que buscan es que “la rectora y los profesores sean condenados por su homicidio”.

