En Calarcá, una escena que pudo acabar en tragedia dejó al descubierto un problema que la comunidad lleva meses denunciando: obras improvisadas, mala señalización y cero control. Una madre que intentaba cruzar una vía intervenida perdió el equilibrio y cayó al suelo junto a su bebé, quien terminó con una lesión en el brazo. Lo verdaderamente alarmante es que un camión de gas, que circulaba por la zona, se detuvo a escasos centímetros de arrollarlos.
El video del momento es contundente y evidencia lo que vecinos y transeúntes vienen advirtiendo sin ser escuchados: las obras están avanzando sin la más mínima garantía de seguridad. No hay vallas, no hay avisos visibles, no hay rutas alternas. Solo zanjas, escombros y una señalización improvisada que pone en riesgo a cualquiera que transite por allí.
La indignación no tardó en crecer. Habitantes del sector responsabilizan directamente a las autoridades municipales y a la empresa contratista, a quienes acusan de negligencia y falta de supervisión. “No puede ser que tengamos que esperar una tragedia para que actúen”, reclaman.
Este caso, que por fortuna no terminó en un hecho fatal gracias a la rápida reacción del conductor del camión, es una advertencia clara: la ausencia de control y de medidas de prevención en obras públicas no es un error menor, es una amenaza latente. La comunidad exige correctivos urgentes, señalización adecuada y responsabilidad real antes de que ocurra lo que hoy solo se evitó por cuestión de centímetros.

