El caso de Yulixa Toloza ya no solo estremece por la muerte de una mujer tras un procedimiento estético ilegal. Ahora, las investigaciones revelan una posible cadena de encubrimiento, pagos clandestinos y maniobras para desaparecer pruebas que involucran incluso a familiares de la propietaria del centro señalado.
Este miércoles, un juez de control de garantías en Cúcuta legalizó la captura de Jesús Alberto Hernández Morales y Kelvis Daniel Sequeira Delgado, dos ciudadanos venezolanos señalados de participar presuntamente en el ocultamiento de evidencias relacionadas con el caso que hoy genera indignación nacional. Uno de ellos sería tío de María Fernanda Delgado, dueña de “Beauty Laser”, el establecimiento clandestino donde Yulixa habría sido sometida a un procedimiento que terminó en tragedia.
Según la Fiscalía, Delgado supuestamente les ofreció 800 mil pesos para recoger en Cúcuta el Chevrolet Sonic gris de placas UCQ-340, vehículo clave en la investigación y que habría sido utilizado para transportar el cuerpo de Yulixa y facilitar la huida de varios implicados hacia Venezuela. Las autoridades sostienen que el automóvil era pieza fundamental para reconstruir el recorrido realizado tras la fallida intervención estética.
Lo que comenzó como una desaparición sospechosa terminó exponiendo un entramado aterrador: clínicas clandestinas funcionando bajo fachada de peluquerías, falsos especialistas realizando procedimientos invasivos y personas huyendo del país mientras una mujer agonizaba. Las cámaras de seguridad ya habían mostrado a Yulixa siendo retirada inconsciente del establecimiento, mientras el local operaba sin permisos médicos ni condiciones mínimas de seguridad.
Durante la audiencia, la defensa intentó invalidar las capturas alegando supuestas irregularidades en el procedimiento policial. Sin embargo, el juez avaló la actuación judicial y permitió que el proceso continúe. Mientras tanto, crece la presión sobre las autoridades sanitarias y organismos de control, señalados por permitir durante años la proliferación de estos “quirófanos de garaje” que operan a plena vista y siguen cobrando vidas en Colombia.

