El Código Nacional de Tránsito en Colombia establece sanciones no solo para quienes exceden los límites de velocidad, sino también para aquellos conductores que, por circular demasiado despacio, terminan obstruyendo el flujo vehicular. La infracción C25, poco conocida pero vigente, contempla multas de hasta $604.100 a quienes transiten por el carril izquierdo a una velocidad que entorpezca el tráfico, cuando existan varios carriles disponibles.
Esta medida busca corregir un comportamiento frecuente en las vías nacionales: conductores que, sin justificación, ocupan el carril de adelantamiento a velocidades inferiores a las del flujo normal, generando congestión y aumentando el riesgo de accidentes. La infracción, que equivale a 15 salarios mínimos legales diarios vigentes (SMLDV), forma parte de las disposiciones del Ministerio de Transporte para mejorar la movilidad y la seguridad vial.
Aunque el exceso de velocidad sigue siendo la infracción más sancionada en Colombia, las autoridades han recalcado que conducir a baja velocidad en zonas donde se debe mantener un flujo constante, también representa un peligro. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cualquier alteración injustificada en la velocidad, ya sea por exceso o lentitud, incrementa las probabilidades de accidentes graves.
La Ley Julián Esteban (Ley 2251 de 2022) establece los límites de velocidad permitidos en el país: 30 km/h en zonas escolares y residenciales, 50 km/h en vías urbanas, y hasta 120 km/h en vías de doble calzada sin pasos peatonales. Sin embargo, el desconocimiento o la desobediencia a estas normativas, tanto por quienes exceden como por quienes ralentizan el tráfico, sigue siendo motivo de sanción.
“La velocidad debe ser coherente con el entorno, las condiciones de la vía y el flujo vehicular. Un conductor lento en el carril izquierdo puede provocar maniobras peligrosas, frenadas bruscas y hasta colisiones por alcance”, señalaron desde la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).
Las autoridades de tránsito hicieron un llamado a la responsabilidad de todos los actores viales: respetar los límites de velocidad, utilizar adecuadamente los carriles y mantener un comportamiento que garantice la movilidad segura y fluida en las carreteras del país.

