La frase “Me voy con las manos callosas, pero con el corazón feliz” volvió a poner a la vicepresidenta Francia Márquez en el centro de la polémica nacional. Aunque sus seguidores destacan el simbolismo de lucha y resistencia detrás de sus palabras, muchos colombianos cuestionan duramente lo que consideran un paso sin resultados claros por el Gobierno.
Durante su periodo como vicepresidenta, las críticas hacia Francia Márquez crecieron por la falta de ejecución, poca visibilidad en decisiones clave y escasos avances frente a las promesas de cambio social que impulsó durante campaña. Para varios sectores, su discurso sigue apelando a la emoción y al simbolismo, mientras el país enfrenta problemas de inseguridad, desempleo y crisis social.
Mientras algunos la ven como símbolo de inclusión y representación, otros consideran que su gestión quedó marcada más por los discursos que por hechos concretos. Lo cierto es que sus declaraciones volvieron a encender el debate político en Colombia rumbo a las elecciones de 2026.
¿Cree usted que Francia Márquez cumplió las expectativas que generó en el país?

