Aún no asume oficialmente su curul y ya está en el centro de la controversia. El senador abelardista electo Germán Rodríguez desató una ola de críticas tras solicitar un esquema de seguridad con escoltas y vehículos blindados antes de su posesión en el Congreso.
La petición, que rompe con los protocolos habituales donde este tipo de medidas se asignan tras la evaluación de riesgos y una vez el funcionario entra en ejercicio, ha sido interpretada por distintos sectores como un gesto anticipado de privilegio más que una necesidad justificada.
Rodríguez defendió su solicitud asegurando que responde a razones preventivas, pero su declaración encendió aún más el debate: “Si algo me pasa a mí o a mi familia, el único culpable es Gustavo Petro”. La frase, lejos de generar empatía, fue vista como una presión indebida sobre el Gobierno y una forma de trasladar responsabilidades antes de que exista una evaluación oficial de riesgo.
Desde redes sociales hasta analistas políticos, las reacciones no se hicieron esperar. La crítica es directa: pedir beneficios antes de ejercer el cargo proyecta una desconexión con la realidad de un país donde millones de ciudadanos enfrentan problemas de seguridad sin acceso a esquemas de protección.
Para muchos, el mensaje es preocupante. En lugar de centrar la atención en la agenda legislativa que asumirá en las próximas semanas, el foco parece estar en garantías personales que, aunque legítimas en contextos de riesgo, deben seguir procedimientos claros y no activarse por simple anticipación.
El caso reabre una discusión recurrente en Colombia: el uso de recursos públicos y los privilegios asociados al poder. ¿Deben los funcionarios electos acceder a estos beneficios incluso antes de iniciar funciones? ¿Dónde queda el principio de austeridad en medio de las exigencias tempranas?
Hasta ahora, no hay confirmación oficial sobre si la solicitud ha sido aprobada ni bajo qué condiciones. Sin embargo, el episodio ya deja un precedente incómodo: en la política colombiana, al parecer, algunos llegan primero por los beneficios… y después por las responsabilidades.

