La jornada electoral que mantuvo la atención de millones de colombianos este domingo terminó con una nueva tragedia en el Catatumbo. Mientras el país seguía los resultados de la primera vuelta presidencial, hombres armados irrumpieron en la vereda Kilómetro 64, en El Tarra, dejando un saldo preliminar de dos personas asesinadas, tres desaparecidas y un establecimiento comercial reducido a cenizas.
Según denunció Olguín Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas, los atacantes ingresaron de manera violenta a la zona, sembrando terror entre los habitantes. El hecho provocó además el desplazamiento de decenas de familias hacia los cascos urbanos de El Tarra, Tibú y Ocaña, en un nuevo episodio que evidencia la fragilidad de la seguridad en esta región del país.
Lo ocurrido revive una realidad que parece repetirse una y otra vez en el Catatumbo: mientras las discusiones nacionales se concentran en campañas, elecciones y debates políticos, las comunidades rurales continúan enfrentando la presencia de grupos armados que actúan con capacidad suficiente para asesinar, desaparecer personas e imponer el miedo en amplias zonas del territorio.
Mayorga señaló que este tipo de acciones suelen ejecutarse en momentos en los que la atención pública está concentrada en otros acontecimientos de gran impacto nacional. Aunque aclaró que el ataque no tendría relación directa con las elecciones, sí habría coincidido con un escenario que facilitó el movimiento de los actores armados y redujo la visibilidad inmediata de sus acciones.
Entre tanto, los cuerpos de las dos víctimas mortales permanecen sin identificar en la funeraria municipal de El Tarra, mientras crece la incertidumbre sobre el paradero de las tres personas desaparecidas. Sus familias esperan respuestas en medio del temor y la angustia que vuelve a instalarse en una región acostumbrada a convivir con la violencia, pero que sigue esperando una presencia efectiva del Estado más allá de los discursos y las promesas.
Una vez más, el Catatumbo recuerda que, mientras Colombia debate su futuro político, hay territorios donde la prioridad sigue siendo sobrevivir al presente.

