Lo que debía ser un símbolo de progreso terminó convertido en una escena de pánico en Bagadó. Un puente colgante colapsó en plena ceremonia de inauguración, justo cuando la alcaldesa y varios habitantes lo cruzaban para estrenarlo. La obra no alcanzó ni a entrar en funcionamiento.
El hecho ocurrió el domingo 19 de abril en el corregimiento de San Marino, cuando la estructura, que llevaba poco más de un año de haber sido entregada, cedió repentinamente bajo el peso de decenas de personas. Algunos asistentes quedaron colgando de los cables, otros cayeron al río y el resto vivió momentos de angustia que quedaron registrados en videos que hoy circulan ampliamente en redes sociales.
El balance inicial habla de al menos tres personas heridas, aunque otras versiones elevan la cifra hasta ocho lesionados. Varios fueron atendidos en el lugar y dados de alta, mientras que dos debieron ser trasladados a centros médicos de mayor complejidad en Quibdó. A pesar de la gravedad del incidente, no se reportaron víctimas mortales.
Más allá del susto, el caso deja al descubierto serias dudas sobre la calidad de la obra y los procesos de supervisión. Desde la Alcaldía se ha mencionado incluso la posibilidad de una manipulación de cables, insinuando un posible sabotaje. Sin embargo, esta hipótesis no logra disipar los cuestionamientos de fondo: ¿cómo una estructura recién inaugurada colapsa en su primer uso público?
La situación ya está en manos de las autoridades, que deberán determinar si se trató de negligencia, fallas estructurales o responsabilidades contractuales. Mientras tanto, en Bagadó no solo quedó un puente inservible, sino también una sensación de desconfianza frente a obras que, en lugar de conectar territorios, terminan evidenciando problemas más profundos en su ejecución.

