Una operación conjunta entre la Policía Nacional, la Fiscalía, Migración Colombia e Interpol reveló esta semana la presencia en territorio colombiano de varios integrantes de Lev Tahor, un grupo religioso judío ultraortodoxo señalado internacionalmente por abusos, trata de personas y secuestro de menores. El operativo permitió el rescate de 17 niños y adolescentes, cinco de ellos con alertas internacionales vigentes de Interpol, lo que encendió alarmas dentro y fuera del país.
Las autoridades investigan si la agrupación pretendía instalar una base en zonas rurales del norte de Antioquia, una estrategia que la secta ha intentado replicar en múltiples países antes de ser expulsada o desmantelada.
Lev Tahor “corazón puro” en hebreo nació a finales de los años 80 en Jerusalén bajo el liderazgo del rabino Shlomo Helbrans, un predicador autodidacta que promovía una interpretación rígida y extrema de la ley judía. Con el tiempo, su discurso derivó, según críticos y autoridades, en una estructura de control psicológico y físico, particularmente sobre mujeres y menores.
Luego de emigrar a Estados Unidos, Helbrans fue condenado por el secuestro de un menor. Tras su liberación, el grupo inició una trayectoria nómada en búsqueda de lugares con baja supervisión estatal, instalándose temporalmente en Canadá, Guatemala y México, y dejando a su paso denuncias por abusos, investigaciones judiciales o expulsiones.
Tras la muerte de Helbrans en 2017, el liderazgo pasó a su hijo Nachman Helbrans, señalado por radicalizar aún más las dinámicas internas.
Las comunidades de Lev Tahor funcionan en completo aislamiento del mundo exterior. Algunas de sus prácticas son:
- Vestimenta ultraconservadora: mujeres con túnicas negras que cubren incluso el rostro; hombres con barbas largas y atuendos tradicionales.
- Vida comunal cerrada: sin acceso a tecnología y con educación impartida únicamente por líderes del grupo.
- Control total: el liderazgo regula alimentación, matrimonios, crianza y rutinas diarias.
- Antisionismo extremo: rechazan al Estado de Israel y afirman que solo el Mesías puede “restaurar” la Tierra Santa.
Este aislamiento, según autoridades de varios países, ha facilitado abusos infantiles, matrimonios forzados y trata de personas.
Durante tres décadas, Lev Tahor ha sido investigado por delitos como:
- Violencia psicológica y física contra menores.
- Matrimonios forzados entre adolescentes.
- Embarazos inducidos a niñas desde los 12 o 13 años.
- Secuestro y traslado ilegal de menores entre países.
- Movilización clandestina para evadir órdenes judiciales.
Varios de sus líderes entre ellos Abraham Dinkel, Jaín Malca y Joel Goldman enfrentan procesos penales en Guatemala por trata de personas, abuso sexual y organización criminal.
La presencia del grupo en Antioquia se detectó tras alertas emitidas por autoridades de Estados Unidos, Canadá y Guatemala. En Colombia, los investigadores identificaron:
- 17 menores rescatados, cinco de ellos con alertas internacionales de Interpol.
- Adultos vinculados a la estructura internacional del grupo acompañando a los menores.
- Evidencias de que varios integrantes estaban en tránsito o intentaban asentarse en la región.
- Un posible nexo con la salida apresurada del grupo de Guatemala, donde una operación en diciembre de 2024 rescató a 160 menores.
El Ministerio del Interior y Migración Colombia confirmaron que se adelantan procesos administrativos y judiciales para determinar responsabilidades y definir la situación de los menores rescatados.
La llegada de Lev Tahor a Yarumal no parece un episodio aislado, sino parte de la estrategia itinerante del grupo, que durante décadas ha transitado fronteras buscando espacios con bajo control institucional. Su presencia abre nuevas preguntas sobre posibles redes de apoyo, rutas migratorias irregulares y la intención de establecer enclaves clandestinos en el país.
Las autoridades mantienen la investigación abierta mientras se analiza la magnitud del riesgo que representa la secta para la seguridad y la niñez en Colombia.

