El caso de Yulixa Toloza sigue destapando detalles cada vez más aterradores. La investigación reveló que el hombre señalado de practicarle el procedimiento estético clandestino no era médico cirujano, sino un barbero venezolano que, según versiones conocidas por las autoridades, habría aprendido viendo videos en internet.
De acuerdo con las investigaciones, el sujeto ejercía como barbero en Venezuela y, tras llegar a Colombia, habría empezado a realizar procedimientos invasivos en complicidad con la dueña del establecimiento Beauty Láser, poniendo en riesgo la vida de decenas de mujeres.
Uno de los puntos más delicados del caso es el presunto uso irresponsable de ketamina, un potente anestésico de uso hospitalario que, según una fuente cercana al proceso, era aplicado “como si fuera vitamina C”, sin controles médicos ni monitoreo especializado. Expertos advierten que este medicamento puede provocar depresión respiratoria, alteraciones cardíacas, pérdida de conciencia e incluso la muerte si se administra incorrectamente
Las autoridades también confirmaron que Beauty Láser solo estaba registrado como peluquería y centro básico de belleza, autorizado únicamente para manicure, peluquería y depilación. Sin embargo, en el lugar presuntamente realizaban lipólisis, lipotransferencias y otros procedimientos invasivos en espacios improvisados y sin garantías sanitarias.
Testimonios de antiguas pacientes describen escenas alarmantes: habitaciones adaptadas como quirófanos, ausencia de equipos médicos y procedimientos realizados sin protocolos básicos de seguridad. El caso de Yulixa ha encendido nuevamente las alarmas sobre las llamadas “clínicas de garaje”, donde personas sin preparación estarían jugando con la vida de pacientes por dinero.

